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Opciones de Tratamiento

En dependencia de la DM, existen terapias quirúrgicas y medicamentos que reducen la enfermedad o sus efectos. Para los casos de Duchenne y Becker, y para la mayoría de estas patologías, los medicamentos son de poca ayuda en el deterioro  muscular o en el mejoramiento de su función. Sin embargo, en la DM miotónica, debido a que incluye la inhabilidad de la membrana muscular de relajarse, algunos medicamentos como feniton, procainamida, gabapentina y otros, pueden ayudar a aliviar los síntomas. Estos agentes son drogas anti arritmicas que evitan los ataques de apoplejía, y debido a que comparten propiedades de estabilidad en la membrana muscular, son beneficiosos en este tipo de DM. De igual forma, estos medicamentos y otros como la quinina pueden reducir los calambres musculares y los espasmos.

En el caso de los niños, puede necesitarse la  intervención quirúrgica. Cuando la debilidad muscular de la espina dorsal se desarrolla y trae como resultado las deformidades en esta parte del cuerpo, se emplea la cirugía para corregir la deformidad y mejorar en gran medida la función respiratoria, prolongando así la vida. Al respirar dependemos enormemente de la anatomía del pecho y la espina dorsal, por lo que estas deformidades pueden eventualmente poner en riesgo la vida. Otras cirugías pueden mejorar las coyunturas y contracturas de los tendones que se han desarrollado por la falta de la función muscular, y que al corregirse permiten una mayor movilidad y función. Otras menos comunes pueden ser la del párpado, o ptosis, en la DM oculofaringea, o el desarrollo de síndromes de apnea del sueño obstructivos, donde el debilitamiento de los músculos causan el estrechamiento de las vías respiratorias al dormir. Todas estas cirugías son siempre individualizadas, pues los riesgos y beneficios de las intervenciones varían grandemente en pacientes con distrofia muscular.

La terapia física y la terapia ocupacional constituyen pilar esencial en el tratamiento de todas las formas de DM. La primera se enfoca en el fortalecimiento de los músculos, la habilidad de caminar, la postura, la movilidad muscular y tendonal, el dolor del músculo del esqueleto, además de las actividades diarias que involucran otros grupos de músculos importantes. Debido a que estos se encojen por la DM y no se emplean completamente, los tendones pueden achicarse y las conyunturas relacionadas no alcanzan la movilidad total de rutina. Ello puede evitarse de manera significativa a través de ejercicios de estiramiento agresivos, frecuentemente desarrollados de forma manual por los terapeutas. Esta actividad prolonga las habilidades funcionales de las coyunturas y músculos y reduce el dolor potencial. La terapia ocupacional es vital para mantener la destreza en las acciones de la vida diaria y el nivel de independencia. En la medida en que los niños afectados con DM crecen y se hacen mayores, este puede tener un impacto significativo en los cuidadores involucrados. Las herramientas y utensilios especiales pueden ser de ayuda para las habilidades cuando la debilidad muscular hace difícil emplear los mecanisnos normales. Además, pueden enseñarse diferentes técnicas que sortean áreas problemáticas de funcionamiento. Ambas terapias pueden complementarse con el masaje, que disminuye el dolor, reduce las contracturas y promueve la movilidad y la función.